El Real Madrid celebrará elecciones el 7 de junio tras dar la Junta Electoral el visto bueno a la candidatura del empresario Enrique Riquelme. No es, sin embargo, lo que más conviene en estos momentos en los que se está produciendo en el club una transformación social, económica, jurídica y deportiva.
Si lo que buscaba Florentino Pérez era el refrendo de los socios, podría haber encontrado otras formas de consulta ajustadas a los Estatutos. Pero ha preferido que sean los socios los que decidan en las urnas su continuidad al frente del Real Madrid.
Enrique Riquelme, el candidato opositor respondió impulsivamente al reto de Florentino. No le conozco personalmente, pero estoy al tanto de su madridismo desde su infancia impulsado por su padre, seguidor y amante del club de Chamartín. Tampoco ignoro la trayectoria de sus empresas. No ostante su inmediata reacción ha sido demasiado apresurada. Las prisas no son buenas consejeras y además no producen buenas sensaciones.
Riquelme ha conseguido el aval necesario de un banco andorrano, formando una candidatura que aglutina a un grupo de personas, no un equipo, del mundo empresarial para la posible dirección del enorme trasatlántico deportivo que es el Real Madrid.
El programa ha sido elaborado con las urgencias del tiempo del que se dispone y su contenido, al contrario de los que afirman desde la candidatura, no es ilusionante de presente ni de futuro, pero, eso si, muy diferente al del actual presidente, basándose sustancialmente en ofertas lúdicas.
Ser presidente del Real Madrid es una golosina que ayuda mucho a la promoción personal y, posiblemente, también empresarial. Es legítima la aspiración de Riquelme, pero hubiera sido mejor un entendimiento con Pérez para irse empapando desde dentro del complejo funcionamiento del club y estar más que preparado para cuando Pérez convoque elecciones y anuncie que no será candidato.
Ese es el momento para poner en práctica nuevas ideas que mejoren y enriquezcan lo que ya se ha conseguido en los planos deportivo, social, económico e institucional. Conviene recordar que con Florentino Pérez el Real Madrid ha pasado de ser un club urgido por las deudas a ser considerado como el club más valioso del mundo. Pero, Riquelme tiene prisa ¿porqué?.
Las afirmaciones realizadas recientemente por el aspirante, carentes de elegancia y sin fundamento, intentan descalificar al adversario presentándolo como una amenaza para el club. El Madrid no está en venta. Ambos quieren que siga siendo de los socios, aunque de una manera diferente, siendo la propuesta de Florentino más estudiada sólida y moderna. El fútbol ya no es un deporte puro y hay poderosos intereses contra los que es necesario actuar.
Cierto es que en las dos últimas temporadas no se ha ganado nada y eso duele, pero después de una época de glorias deportivas puede suceder y ha sucedido. Ahora toca son serenidad recomponer el equipo. Sin aventuras y anuncios dispersos sobre personajes que podrían formar el engranaje del club. ¿Sabe Raúl, a quien propone Riquelme como director deportivo, que ud. quiere a Arteta como entrenador?. ¿Ha conversado con Arteta sobre las necesidades del equipo, en el entorno de Arteta dicen que no se ha producido ningún contacto, para asegurar que si fuera presidente Rodri jugaría en el Real Madrid?. ¿Y Raúl que piensa de Rodri?. No es bueno jugar a técnico.
Florentino tiene un equipo que está trabajando en las posibles incorporaciones con el concurso del que podría ser el entrenador del Madrid en las próximas temporadas. Está esperando las elecciones para anunciar quienes podrían vestir de blanco, si es reelegido presidente. Pero anote estos nombres: Mouriño, Konaté, Dumphries, Nico Paz, Endrick, Víctor Muñoz y alguno más.
En la actualidad, guste o no guste, Florentino Pérez es una verdad demostrada y Enrique Riquelme una verdad por demostrar.
Cholo Hurtado
3.6.2026